jueves 2 de julio de 2009

MI PROPIA PLAYA

los invito los viernes a las 21.15 a "mi propia playa" en Elefante club de teatro, soler 3964.
Vengan!!!!!
www.mipropiaplaya.blogspot.com

jueves 11 de junio de 2009

ella en la playa

Ella está en la playa. Casi se le desarma el nudo de la malla cuando se levantó para ir al mar, pero llego a atajar sus tetas con las manos. Se le vieron un poco los costados de las tetas y le gustó. Caminó hacia el mar pero antes se revolcó y rompió un castillo que construyó hacía cinco minutos. El castillo era de un soldado, pensó, que tenía que salvar a la humanidad .
En la playa a ella todo le parece hecho para vivirlo como si no existiese otra vida, ponerse la malla, mirar el sol y meterse al mar. Cuando el mar está enfrente, no importa ni el frio ni el calor, eso pasa a ser sentimientos, pero el mar te pide que seas un pez y que mires como todo se va acabando lentamente.
Ella se saca el reloj para ir al mar, recién empezó el verano y el calor se va ajustando al cuerpo. Más tarde, el calor es su vestido. Se acerca al mar mientras sus amigos conversan acerca de películas de kitano. Se mete al mar y primero piensa en el año, el mar te saca el año de encima como la lluvia y el parabrisas. El año y metió la cabeza abajo del agua, abrió los ojos y encontró que el agua es salada y así los ojos se llenan de agua salada, salís y los ojos lloran. Lo hizo tantas veces hasta cansarse, moverse como una serpiente abajo y arriba del agua, salir, ver el cielo, volver ver la tierra, estar en el agua.

Mira a sus amigos, y piensa que cada año cada uno es tan distinto que son diferentes animales en cada parte del año. En la playa hay tiempo para no mirar a nadie ni nadie necesitar ser mirado porque ella piensa que el mar te mira y uno mira al mar. Uno no necesita mirar cuando está en un lugar que lo aloja, la playa es como un hotel.

Sale del agua y tiene la malla mojada. Podría hacer el amor si alguien se lo propone, con cualquiera, no tiene el deseo hacia el otro, tiene el deseo hacia su propio cuerpo. Sus amigos siguen hablando, ella sonríe, no entiende de qué hablan, se va a caminar. En el camino hay voces de otros países, todo se hace un sonido que no se puede escuchar pero esa música la hace avanzar pensando que lo de atrás es solamente el atrás y que uno camina hacia adelante. Se pone la mano en la cintura, quizás es modelo, se la saca, no es modelo, las voces pasan de brasileras a uruguayas y eso provoca que los brazos se muevan al ritmo de sus piernas. Su culito rebota, ella piensa que carga con una montaña, se peina el pelo mojado. Cuando ya caminó lo suficiente, vuelve pero no quiere volver. Ella no sabe bien qué quiere.
Sus amigos ahora tienen capuchas de buzos, camperas, fuman cigarrillos y ella sigue con la malla azul y mojada porque en el camino se volvió a meter al mar. Ella está en la playa, y la playa se arma en su cuerpo y no es tan fácil separarse. Sus amigos quieren volver a la casa y ella no, hasta que no anochece no quiere, no quiere despertarse de la playa, el aire es risueño y el mar sigue con las olas bravas, ¿por qué irse de la playa si el mar sigue con sus olas? La arena sigue ahí y el sol todavía no se fue. Su malla sigue tan azul, el mar no la estropeo.
Ella sabe que cuando camina por la playa, los otros se imaginan que a ella se le tuercen las patitas. Ella se queda sola mientras sus amigos agarran las mochilas, y cuando cada vez está más sola, se empieza a tocar, y después termina y se acuesta. Viene un perro que parece un hombre en miniatura. ¿qué pensará el perro de mi? Ella acaricia al perro, es frágil con el perro y se pone a llorar. El perro está adentro suyo, quiere tanto a ese perro como a la playa. Ella piensa que es una playa y que nunca se va a poder ir de ahí. Más tarde viene una amiga a buscarla y ella está ahí con su malla azul, más bronceada, con arena en cualquier parte de su cuerpo. La amiga le saca la arena de las mejillas y ella la abraza, un pequeño temblor amenaza su cuerpo cuando hace esa acción, y piensa que todo no le debería provocar amor ni ganas de tocar al otro. Piensa que su amiga la ve como una frágil criatura de la naturaleza. Le pide que vuelva a la casa y ella le dice que no quiere, quiere ser siempre como es en esa playa y quizás no encuentra ninguna compañía. La amiga se va, y ella se pone a escribir. Y escribe poemas sobre asuntos maravillosos de hombres que les falta algo para ser completos, a uno le falta un dedo, a otro racionalidad, a otros sentimientos, a otro juventud, a otro un recuerdo, a otro un teléfono, a otro la vista y así sucesivamente hasta crear una lista infinita que incluya a todos. Se vuelve a tocar porque quiere llegar al orgasmo, para ella el orgasmo es un trampolín, es como jugar todo el tiempo. Y piensa: qué fácil que es estar todo el día consigo misma.

lunes 8 de junio de 2009

Postal


domingo 7 de junio de 2009

blog de la obra!

www.mipropiaplaya.blogspot.com

sábado 6 de junio de 2009

mi propia playa

este viernes a las 21.15 estrenamos mi propia playa en Elefante, club de teatro (Soler 3964)

sábado 30 de mayo de 2009

pegados

Me había sentado arriba de mi compañero de banco. Había llegado con mis cuadernos en mi mochila y no lo había visto, por eso apoye mi culito en sus piernas y tomamos toda la clase así, uno arriba del otro como si fuéramos del mismo sexo y como si nuestros pensamientos se fueran plagando unos con otros durante la clase. Habíamos formado un uno. Yo ya había escrito poemas en mi casa pensando en que podía unirme a cosas y nunca separarme. La unión con mi compañero de banco fue natural e irremediable, ni lo pensé, aparecí de repente en sus piernas. Fue tan cómodo, tan suave, me permití tanto disfrutar ese momento. La maestra daba la clase y escribía muchas palabras en el pizarrón y nosotros usábamos rítmicamente nuestras manos. Yo anote mucho en la clase de lengua, soy buena para la sintaxis y me encanta poder encontrar sujetos y predicados. Mientras, él, dormía apoyado en el respaldo o me hacia caricias en los hombros, al final de la clase me hizo un dibujo debajo de los ojos. Después, en la clase de biología hizo unos dibujos perfectos de las células de nuestro cuerpo y yo lo observaba tratando de encontrar en mi cuerpo tantos núcleos y mitocondrias como pudiera. En la clase de historia escribimos juntos, un poco cada uno, íbamos armando juntos la historia del día de la independencia y creíamos que con nuestras palabras la estábamos concretando en ese preciso momento. En la clase de música, cantamos juntos misteriosamente un tema de caetano veloso, y vibraba en nuestro cuerpo una energía mas fuerte de unión, como si después de eso no pudiéramos separarnos, abríamos la boca casi en el mismo momento y yo le miraba la lengua ir hacia abajo y hacia arriba como una víbora subterránea. Al término de la clase mi confianza con su cuerpo era la misma que con mi cuerpo. Sonó el timbre para ir a nuestras casas y yo me levanté. El hizo lo mismo, lo tenia atrás mío, pegado y con los brazos sobre mi cadera. Caminamos contra el pizarrón, el caminar era dulce, cada vez nos volvíamos más dulces. Bajamos la escalera así, embriagados. Estaba mi papá en la puerta del colegio. Los chicos de afuera nos miraban y quizás no entendían que nos habíamos fusionado. Mi papá me miró. Lo quiero llevar a casa, pensé. Él salió corriendo apenas vio a la multitud de la salida, pero yo creo que atrás de la multitud estaba lo que verdaderamente le interesaba. Mientras, yo quedé dulce pero mi parte de atrás extrañaba su continuidad.

domingo 19 de abril de 2009

rosas

Los pájaros a veces se entrometen en sus clases de literaturas. Es de noche, hay un profesor, hay alumnos y entran unos pájaros que a veces sobrevuelan el aula y se suben a los ventiladores. Ella se sigue mirando los pechos, como al comienzo del día, pero ahora ya es de noche y nada se transformó, solamente los pájaros que entran en el aula mientras el profesor dice palabras, palabras que se le olvidan. Cuando termina la clase, va al baño y se mira en el espejo, el pájaro se le metió por la nariz, se da cuenta. Meter las cosas en la mochila es como estar esperando una respuesta, mientras lo hace piensa que el profesor podría enamorarse de ella, existen tantas historias así, ya existieron las historias que ella hubiera querido vivir. Adentro de su mochila había unas rosas, ¿quién habrá sido, habrá sido ella la que las dejo ahí sin querer o fue otra persona? Las rosas eran silvestres, y ella las acarició con la boca, su boca era pomposa, su boca era suya. En ese momento su peinado es una media cola que se va deshaciendo con el viento del mundo de afuera y con el viento del ventilador, los dos vientos forman un viento único. Las rosas son las protagonistas en la oscuridad de la mochila, ay cuánta belleza es esa escena que veo! piensa. Entonces, viene una chica y le dice que con los chicos de la clase le regalaron eso por su cumpleaños. Pero no es su cumpleaños, por qué la gente pensaría que es su cumpleaños, escuchamos eso, dicen. Las rosas silvestres son su cumpleaños. La chica, abanderada de las rosas, la besa en la mejilla. Y ella llora, llora porque esas rosas ahora son suyas y no es su cumpleaños. Pero se van deshaciendo de a poco, el ruido de las palabras quizás la deshacen. Toda esta banda de gente quiere hacerle daño, el mundo que era pájaro, que era rosa silvestre, que era media cola con viento, ahora es un cumpleaños horrible de si misma al que no quiere asistir. Ella es la invitada a su cumpleaños, se mira los pechos que estuvo mirándose a la noche antes de dormir. Mira como el profesor al lado del pizarrón borra las palabras y el polvo se esparce como el rocío por la cabeza de los alumnos. Sigue borrando otras, pero a ella se le nubla la vista, y en las nubes está ella con sus rosas y esa chica acusándola de un cumpleaños ilícito. ¿Qué harían ellos y ella en este cumpleaños de todos, robar arboles a las calles, es que las calles son más lindas sin arboles, dibujarse arboles en las caras o ser arboles e intercambiarse entre si como pura vegetación? El profesor apoya sus manos en el escritorio, sonríe, los pájaros vuelve a entrar por la ventana, los compañeros ahora la miran todos, cada uno con su propia cara la miran. ¿o en realidad están mirando a algo que hay detrás de ella, un rio? Nunca se había dado cuenta que el rio estaba atrás y que podía hacer de sus manos esponjas y mojarse los pechos, sus pechos que tanto le gustaban. Ay no! Solo para defenderse de la mirada de los otros. Pronto a las escaleras! Sale corriendo justo cuando la chica empieza a volver a sonreír. Se tira por las escaleras rápido, rueda con las rosas silvestres y sus espinas al lado de sus pechos, con la mochila ajustándose a si misma, y ahí llega el profesor con una belleza tan parecida a la de las rosas, que ay el mundo, las rosas y el profesor podrían resumirse en una noche. El profesor la ataja antes de que ella se parezca a la rosa, o antes de que su cuerpo necesite la curación de la rosa, y la besa dulcemente. Ella no pierde tiempo y se saca su camisa blanca, los botones se desabrochan rápidamente al ritmo de una canción rápida que invento para si, por fin! los pechos para otros, los pechos y casi es de noche, la luz se consume, piensa: debería chuparme los pechos hasta que broten rosas. Los alumnos se acercan con más pájaros en los hombros, sobre los brazos, entre las manos. Y por fin, el profesor que cada vez es más dulce, chupa sus pechos y ella es feliz.